Esta mujer se llama Connie Kalp. Ella sufrió lesiones graves en 2004, cuando su marido, Thomas Kalp, disparó su escopeta contra el rostro de ella. Debido a esto, ella perdió un ojo, casi toda la nariz y la mandíbula superior, por lo que no podía respirar adecuadamente. Había perdido la capacidad de percibir los olores y sabores.
En diciembre de 2008, los médicos comenzaron a practicarle muchas operaciones quirúrgicas para reconstruirle el rostro. Una de las operaciones duró 22 horas, en la que trabajaron ocho dermatólogos y cirujanos plásticos. Le hicieron transplante de piel, el labio superior, nariz, maxilar superior (incluyendo los dientes) y del nervio facial.
Luego de las operaciones, su rostro quedó muy diferente. A pesar de que no se ve tan bien, ahora puede hablar, puede sonreir, además oler y saborear los alimentos.
El rostro trasplantado es algo cuadrado y todavía tiene piel colgando, pero tan pronto mejore la circulación de la sangre, los médicos harán desaparecer todos los defectos.
El tribunal condenó a Thomas Kalp a siete años de prisión, mientras su esposa fue condenada de vida con un rostro desfigurado.





